I started following my team at the age of 6 in 1967. Location meant that playing in winter involved playing on crushed ice and rock-hard surfaces. Under-soil heating improved matters dramatically, a few years later.
The game I played was Rugby. this was an amateur sport so there was no money to spend on luxuries like under-soil heating or stadia with roofs...! Just a bunch of local young men making-do with what they had. One particularly bad winter Sunday, I hit the frozen ground at the wrong angle and dislocated my shoulder.
It's good to see sports players being protected from the worst of the elements but I believe that many of them love the money and the adulation much more than they love their sport.
Thanks for sharing, Paul, I can feel that frozen ground.
When I played soccer in school, our field was just dirt. Few teams had turf, and stepping onto those fields felt great. We usually lost because we weren’t used to that surface, but still, it was a pleasure to play there. One year after I graduated, our field was finally changed to turf. I felt happy for whoever was coming next.
Going back to the article, yes, it’s good that players are protected from the worst conditions. The question for me is: What do we lose when every climate, every context gets neutralized? Also, in my mind, this text has little to do with sport and more to do with the kinds of environments we choose to create around us.
Excelente articulo como siempre, felicitaciones Francisco. De paso dejo un comentario: en Argentina le llamamos "potrero" a los campos de futbol barriales. Son canchas mas o menos llanas, lo que crece es pasto o gramilla silvestre que no se corta, tan solo son especies conocidas como ruderales o arvenses que se adaptan a las condiciones del medio y se multiplican fácilmente. Toda gramínea de potrero se adapta al pisoteo, por lo cual son mas bien rastreras y no necesitan que se corte periódicamente. Los potreros son de microtopografía irregular. Los que somos de la Patagonia árida no contamos con la ventaja del pasto de los que son del norte y nuestros campos de juego son de "tierra pelada". Acá el que se cae, se raspa y sigue jugando. Conocí uno en Neuquén con una inclinación de un 15%. El sorteo inicial era crucial y los capitanes obviamente elegían jugar el segundo tiempo del partido "cuesta abajo". En Patagonia juega también el viento, y los capitanes en días ventosos eligen jugar el primer tiempo con viento en contra. Todos, de niños y jóvenes, en nuestro país jugamos en algún potrero. Incluso los jugadores de elite.
Qué bueno, Leo. Me ha encantado tu descripción de cómo las condiciones del entorno forman parte del partido y de la estrategia de los equipos.
También ha sido siempre común que los capitanes y los porteros echen un vistazo a la posición del sol antes del sorteo de campos, para ver qué lado puede ser más favorable y cómo va a cambiar la luz a lo largo del partido. Para mí, esos pequeños gestos son muy reveladores porque hablan de una relación directa con el entorno, sin intermediarios.
Muy buen ejemplo de cómo la estandarización puede acabar con la riqueza y diversidad que hace este mundo más interesante.
Y de alguna forma me he visto reflejado en esta reflexión: Mis deportes favoritos solían ser el esquí y la vela, dado el disfrute que proporciona el sentirse parte de las cumbres nevadas o el mar y sus habitantes, en un entorno cambiante y sorprendente.
Pero el que más practico es correr, que, como el río de Heráclito, es distinto cada vez. No sólo dada su versatilidad para explorar ciudades y paisajes diferentes, también por su adaptación a distintas circunstancias y épocas del año: Temprano y por la sombra en verano, más tarde y al sol si es posible en invierno.
Entiendo que hay gente que prefiera la cinta del gimnasio, pero no es el mismo deporte. Creo que con lo que cuentas del fútbol pasa un poco lo mismo. Y con la vida en general.
Súper interesante, José María. Me ha gustado mucho cómo describes correr como una práctica que se adapta a cada momento y a cada lugar. Me he sentido muy identificado.
En Boston juego dos competiciones de fútbol al año: una en interior y otra al aire libre. La experiencia no tiene nada que ver. Como dices, la cinta y el gimnasio cumplen su función cuando no hay alternativa, pero no es lo mismo que salir fuera y dejar que el entorno forme parte del ejercicio.
Efectivamente, la experiencia no tiene nada que ver. Esta misma mañana he corrido entre los almendros en flor del Retiro y eso sólo lo tengo unos pocos días del año. Son otros alicientes. Gracias a ti!
Gracias por compartirlo Fran. Estoy seguro que todos tenemos nuestros hacks para hacer más gozosa la vida y algunos son tan sencillos como valorar lo que nos rodea. Un abrazo fuerte!
Y tomar en cuenta el soporte-territorio le devolvería la original no sólo al deporte, sino a la misma arquitectura.
Es increíble cómo la creación de No Lugares se extiende cada vez más y homogeniza el mundo en pos de la "optimización", perdiendo la esencia de cada rincón del planeta en el que la globalización y los megaproyectos tocan con su varita.
No hablo de eliminar todas las asimetría, llevados al extremo si las elimináramos todas, si pudiéramos, los resultados se acercaría al empate.
Pero, una cosa es un campo de juego en mal estado, jugar bajo la lluvia en un campo de juego anegado, jugar con frío o jugar con calor, porque los jugadores de ambos equipos lo sufren. en el caso de La Paz, en este caso, más que competencia equitativa, hasta se podría decir que es competencia desleal. Los jugadores del equipo local tienen su organismo adaptado a la altura, en cambio los visitantes requieren un tiempo del que normalmente no se dispone para que su organismo se adapte a la altura.
Hablando de arquitectura, en cuanto a los estadios creo hay una normativa de la FIFA que obliga a NO techar los estadios. Por eso es que algunos estadios que pretenden ser multipropósito tienen techo corredizo. En este caso, de acuerdo con lo que expresas, el fútbol se considera un deporte de exteriores por lo que la lluvia, el viento o el sol forman parte de la competición y suman a la experiencia del espectador.
Los jugadores de La Paz tienen esa ventaja cuando juegan en casa, pero también la desventaja cuando juegan fuera. Mi pregunta es: ¿quién decide qué son condiciones “normales”?
Las condiciones nunca son neutrales ni simétricas. Siempre hay algún tipo de ventaja o desventaja. Me interesa más aceptar esa realidad que intentar eliminarla.
En cuanto a los estadios, hasta donde sé la FIFA no prohíbe cubrirlos. Lo que hace es exigir ciertas condiciones de juego, como la calidad del césped, la ventilación o la iluminación. Muchas cubiertas son retráctiles porque permiten mayor flexibilidad y resulta más sencillo y barato mantener las condiciones exigidas (del césped natural, por ejemplo).
Por cierto, te recomiendo echar un vistazo al funcionamiento del Sapporo Dome en Japón. El terreno está sobre una plataforma que se desplaza hacia el exterior para recibir luz y mantenimiento. Cuando hay partido, el campo vuelve a entrar dentro del estadio.
Te aclaro algo respecto a "los jugadores de La Paz tienen desventaja cuando juegan fuera de casa". No es así. Los jugadores aclimatados a La Paz tienen mayor recuento de glóbulos rojos para adaptarse a la altura. Eso no les significa desventaja para jugar fuera de casa.
Es cierto, Jorge. Pero ¿dónde dibujamos la frontera entre la competencia equitativa y la que no lo es? Si un equipo tiene diez veces más presupuesto que otro, ¿es competencia equitativa?
El deporte siempre ha convivido con muchas asimetrías. Existen convenciones por las que decidimos qué diferencias aceptamos y cuáles no. Llevado al extremo, intentar eliminar todas las injusticias podría desvirtuar bastante el deporte tal y como lo conocemos.
En cualquier caso, tanto el texto como la intervención artística que menciono no buscan tanto plantear una propuesta literal como provocar una reflexión: qué perdemos y qué ganamos cuando homogenizamos el entorno y “planchamos” sus arrugas en lugar de celebrarlas.
Sois varios los que habéis mencionado el ciclismo tras leer este post. La verdad es que me parece muy interesante la comparación, tiene mucho sentido. Muchas gracias.
Aquí en Crevillent (y Alicante provincia de cara al sur) ya sabes que tocaría: Lo que hemos tenido siempre, campos de tierra con algún pedrusco por enmedio :)
Ya te digo. En el equipo del colegio jugábamos en tierra. Pocos equipos tenían césped artificial y daba gusto jugar en su campo. Normalmente perdíamos porque no estábamos acostumbrados (o quizás simplemente eran mejores). Justo un año después de terminar el colegio, cambiaron nuestro campo a césped... Mal "timing", pero supongo que nos alegramos por los que venían detrás...
Es una visión muy interesante. Siendo sincero, no me imagino a Vini Jr corriendo entre huecos y grietas, 😂 pero eso es lo atractivo del concepto. Creo que, aplicado a otras áreas de la vida, es una idea genial. Saludos.
Gracias, Pedro. Como dices, más allá de la anécdota, lo interesante es pensar en qué ambitos de nuestras vidas podemos aplicar esa mirada que nos permita celebrar las arrugas en lugar de plancharlas.
Esto me hizo recordar como se quejan los equipos Latinos cuando les toca jugar en Bolivia porque tienen el estadio a una elevacion superior. Esta en favor a Bolivia que ya estan acostumbrados. Y asi se quejan Cuando vienen a jugar en venezuela que hay mucho calor!
Gracias por estos ejemplos, Sandra. Me parece muy interesante cómo el clima y la geografía forman parte del deporte, igual que de la vida. En mi caso, durante los últimos años he tenido que acostumbrarme a jugar con el frío de Boston. Al principio me parecía impensable. Nueve años después, me parece lo más normal del mundo. Creo que exponernos a este tipo de cambios es enriquecedor.
What we get, Francisco, is "a level playing field" - e.g. a pitch which does not overtly favour one side or the other. Sports pitches are a prescribed size (within certain tolerances) as are the height / width of the goals, the distance from penalty spot to goal, etc. Having a unique playing surface or one that favours the home side should not be the home side's 12th man.
Thanks, Paul. I’m using an artistic intervention to open a broader question in a light, accessible way. It’s not meant to be taken literally, but as an invitation to reflect on how the modern world tends to smooth out irregularities and standardize environments. Sport just happens to be a clear and visible metaphor.
Pocas veces un post me hace sonreír. Este es uno de esos casos.
También tengo una serie de posts sobre las implicacials sociales del deporte. Si te interesa leer alguno, aquí está el último que publiqué hace unas semanas. Me encantaría oír tu opinión:
Gracias por compartir el artículo, Ramiro. Me has descubierto todo un tema en el que nunca había pensado. Muy interesante cómo esa necesidad de alinear el calendario a nivel global entra en conflicto con las realidades del clima local. Un ejemplo más de las consecuencias que tiene esa tendencia moderna a ignorar las particularidades de cada contexto. Gracias de nuevo.
Gracias Francisco. Totalmente de acuerdo. Y ni hablar de como en el deporte se ven reflejadas las anomalías y desigualdades de nuestro sistema económico global y las incongruencias sociales que acarrean.
Muchas gracias, Eugenio. Me alegra que te divirtiera. Creo que el objetivo de este tipo de intervenciones es hacernos reflexionar de una manera desenfada.
Creo que no tienes de qué preocuparte. El fútbol que tú y yo jugamos no cambiará demasiado. Ni siquiera el de las categorías profesionales inferiores. Ahí no hay millones de personas mirando, así que a seguir disfrutando.
Fantástica muestra del poder enriquecedor de la pluralidad. Magnífico post, nene (con cariño). Vale para todo, ciencia, política, desarrollo tecnológico... España es un país GRANDE, gracias a su diversidad, de lenguas, de aptitudes, de costumbres, de ideologías, de paisajes, de climas... Viajar al otro lado del mundo y encontrarte con Galerías Preciados, desmerece el viaje. Lo bueno es ver en una misma cancha, lo que no imaginabas ver en tu vida, en el mismo sitio, a la misma hora.
Si evolucionamos por ahí, se hará real el sueño de Spielberg en su Hook, el Capitán Garfio: "Vivir sí que será una fantástica aventura". Ojalá.
Gracias :) Esa era justo la idea: usar el fútbol como excusa para hablar de algo mucho más amplio.
Paradójicamente, cuanto más fácil es conectar con otros lugares y personas, más tendemos a cerrarnos hacia adentro, reforzar identidades rígidas, definir lo “nuestro” con líneas cada vez más gruesas. Supongo que esta conexión selectiva nos tranquiliza tanto como nos limita. Cuando solo buscamos confirmar lo que ya sabemos, el mundo se nos presenta plano.
Francisco, me gustó mucho esa imagen final de planchar el mundo o celebrar sus arrugas, resume muy bien lo que acompaña todo el texto.
Cuando intentamos eliminar el contexto para que todo funcione igual en cualquier sitio, ganamos control pero también perdemos parte de lo que hacía especial la experiencia. Sin embargo, cuando el entorno entra en el juego aparece algo más vivo, adaptación, sorpresa, incluso un poco de caos.
Ese ejemplo del fútbol en los pólderes lo ilustra muy bien, de repente el terreno deja de ser un problema que hay que corregir y pasa a ser parte del propio juego y eso abre una idea interesante que va mucho más allá del deporte, quizá muchas veces la innovación no está en dominar el entorno, sino en aprender a jugar con él.
I started following my team at the age of 6 in 1967. Location meant that playing in winter involved playing on crushed ice and rock-hard surfaces. Under-soil heating improved matters dramatically, a few years later.
The game I played was Rugby. this was an amateur sport so there was no money to spend on luxuries like under-soil heating or stadia with roofs...! Just a bunch of local young men making-do with what they had. One particularly bad winter Sunday, I hit the frozen ground at the wrong angle and dislocated my shoulder.
It's good to see sports players being protected from the worst of the elements but I believe that many of them love the money and the adulation much more than they love their sport.
Thanks for sharing, Paul, I can feel that frozen ground.
When I played soccer in school, our field was just dirt. Few teams had turf, and stepping onto those fields felt great. We usually lost because we weren’t used to that surface, but still, it was a pleasure to play there. One year after I graduated, our field was finally changed to turf. I felt happy for whoever was coming next.
Going back to the article, yes, it’s good that players are protected from the worst conditions. The question for me is: What do we lose when every climate, every context gets neutralized? Also, in my mind, this text has little to do with sport and more to do with the kinds of environments we choose to create around us.
Thanks again for your comment.
Excelente articulo como siempre, felicitaciones Francisco. De paso dejo un comentario: en Argentina le llamamos "potrero" a los campos de futbol barriales. Son canchas mas o menos llanas, lo que crece es pasto o gramilla silvestre que no se corta, tan solo son especies conocidas como ruderales o arvenses que se adaptan a las condiciones del medio y se multiplican fácilmente. Toda gramínea de potrero se adapta al pisoteo, por lo cual son mas bien rastreras y no necesitan que se corte periódicamente. Los potreros son de microtopografía irregular. Los que somos de la Patagonia árida no contamos con la ventaja del pasto de los que son del norte y nuestros campos de juego son de "tierra pelada". Acá el que se cae, se raspa y sigue jugando. Conocí uno en Neuquén con una inclinación de un 15%. El sorteo inicial era crucial y los capitanes obviamente elegían jugar el segundo tiempo del partido "cuesta abajo". En Patagonia juega también el viento, y los capitanes en días ventosos eligen jugar el primer tiempo con viento en contra. Todos, de niños y jóvenes, en nuestro país jugamos en algún potrero. Incluso los jugadores de elite.
Qué bueno, Leo. Me ha encantado tu descripción de cómo las condiciones del entorno forman parte del partido y de la estrategia de los equipos.
También ha sido siempre común que los capitanes y los porteros echen un vistazo a la posición del sol antes del sorteo de campos, para ver qué lado puede ser más favorable y cómo va a cambiar la luz a lo largo del partido. Para mí, esos pequeños gestos son muy reveladores porque hablan de una relación directa con el entorno, sin intermediarios.
Gracias por el comentario.
Muy buen ejemplo de cómo la estandarización puede acabar con la riqueza y diversidad que hace este mundo más interesante.
Y de alguna forma me he visto reflejado en esta reflexión: Mis deportes favoritos solían ser el esquí y la vela, dado el disfrute que proporciona el sentirse parte de las cumbres nevadas o el mar y sus habitantes, en un entorno cambiante y sorprendente.
Pero el que más practico es correr, que, como el río de Heráclito, es distinto cada vez. No sólo dada su versatilidad para explorar ciudades y paisajes diferentes, también por su adaptación a distintas circunstancias y épocas del año: Temprano y por la sombra en verano, más tarde y al sol si es posible en invierno.
Entiendo que hay gente que prefiera la cinta del gimnasio, pero no es el mismo deporte. Creo que con lo que cuentas del fútbol pasa un poco lo mismo. Y con la vida en general.
Gracias por la reflexión Fran
Súper interesante, José María. Me ha gustado mucho cómo describes correr como una práctica que se adapta a cada momento y a cada lugar. Me he sentido muy identificado.
En Boston juego dos competiciones de fútbol al año: una en interior y otra al aire libre. La experiencia no tiene nada que ver. Como dices, la cinta y el gimnasio cumplen su función cuando no hay alternativa, pero no es lo mismo que salir fuera y dejar que el entorno forme parte del ejercicio.
Muchas gracias por el comentario.
Efectivamente, la experiencia no tiene nada que ver. Esta misma mañana he corrido entre los almendros en flor del Retiro y eso sólo lo tengo unos pocos días del año. Son otros alicientes. Gracias a ti!
Qué bueno. Me acabas de recordar tu artículo del año pasado, que me gustó mucho. Por si alguien pasa por aquí y quiere echar un vistazo:
https://verdadesincomodas.substack.com/p/los-almendros
Gracias por compartirlo Fran. Estoy seguro que todos tenemos nuestros hacks para hacer más gozosa la vida y algunos son tan sencillos como valorar lo que nos rodea. Un abrazo fuerte!
Y tomar en cuenta el soporte-territorio le devolvería la original no sólo al deporte, sino a la misma arquitectura.
Es increíble cómo la creación de No Lugares se extiende cada vez más y homogeniza el mundo en pos de la "optimización", perdiendo la esencia de cada rincón del planeta en el que la globalización y los megaproyectos tocan con su varita.
Así es, Mariana. Tu comentario me ha recordado a otro artículo de Cuca Casado sobre los No-lugares. Te lo comparto por si quieres echarle un vistazo:
https://www.mispropiasrealidades.com/p/no-lugares
Gracias por tu comentario.
Si queremos competencia equitativa debemos estandarizar, sino corremos el riesgo de que el equipo local juegue con ventaja, con demasiada ventaja.
Para muestra un ejemplo,
Eliminatorias del campeonato sudamericano de fútbol. La selección boliviana exige jugar de local en su capital, La Paz, a 3650 metros de altitud.
Muchas veces se hizo, con riesgo para los jugadores visitantes y una ventaja competitiva escandalosa para los locales.
Las mejores selecciones sudamericanas, Brasil, Argentina, Uruguay, caían derrotada, no por la selección boliviana sino por el aire enrarecido.
No hablo de eliminar todas las asimetría, llevados al extremo si las elimináramos todas, si pudiéramos, los resultados se acercaría al empate.
Pero, una cosa es un campo de juego en mal estado, jugar bajo la lluvia en un campo de juego anegado, jugar con frío o jugar con calor, porque los jugadores de ambos equipos lo sufren. en el caso de La Paz, en este caso, más que competencia equitativa, hasta se podría decir que es competencia desleal. Los jugadores del equipo local tienen su organismo adaptado a la altura, en cambio los visitantes requieren un tiempo del que normalmente no se dispone para que su organismo se adapte a la altura.
Hablando de arquitectura, en cuanto a los estadios creo hay una normativa de la FIFA que obliga a NO techar los estadios. Por eso es que algunos estadios que pretenden ser multipropósito tienen techo corredizo. En este caso, de acuerdo con lo que expresas, el fútbol se considera un deporte de exteriores por lo que la lluvia, el viento o el sol forman parte de la competición y suman a la experiencia del espectador.
Los jugadores de La Paz tienen esa ventaja cuando juegan en casa, pero también la desventaja cuando juegan fuera. Mi pregunta es: ¿quién decide qué son condiciones “normales”?
Las condiciones nunca son neutrales ni simétricas. Siempre hay algún tipo de ventaja o desventaja. Me interesa más aceptar esa realidad que intentar eliminarla.
En cuanto a los estadios, hasta donde sé la FIFA no prohíbe cubrirlos. Lo que hace es exigir ciertas condiciones de juego, como la calidad del césped, la ventilación o la iluminación. Muchas cubiertas son retráctiles porque permiten mayor flexibilidad y resulta más sencillo y barato mantener las condiciones exigidas (del césped natural, por ejemplo).
Por cierto, te recomiendo echar un vistazo al funcionamiento del Sapporo Dome en Japón. El terreno está sobre una plataforma que se desplaza hacia el exterior para recibir luz y mantenimiento. Cuando hay partido, el campo vuelve a entrar dentro del estadio.
Te aclaro algo respecto a "los jugadores de La Paz tienen desventaja cuando juegan fuera de casa". No es así. Los jugadores aclimatados a La Paz tienen mayor recuento de glóbulos rojos para adaptarse a la altura. Eso no les significa desventaja para jugar fuera de casa.
Es cierto, Jorge. Pero ¿dónde dibujamos la frontera entre la competencia equitativa y la que no lo es? Si un equipo tiene diez veces más presupuesto que otro, ¿es competencia equitativa?
El deporte siempre ha convivido con muchas asimetrías. Existen convenciones por las que decidimos qué diferencias aceptamos y cuáles no. Llevado al extremo, intentar eliminar todas las injusticias podría desvirtuar bastante el deporte tal y como lo conocemos.
En cualquier caso, tanto el texto como la intervención artística que menciono no buscan tanto plantear una propuesta literal como provocar una reflexión: qué perdemos y qué ganamos cuando homogenizamos el entorno y “planchamos” sus arrugas en lugar de celebrarlas.
Muchas gracias por aportar con tu comentario.
Cuanto más fútbol veo, más me gusta el ciclismo…
Sois varios los que habéis mencionado el ciclismo tras leer este post. La verdad es que me parece muy interesante la comparación, tiene mucho sentido. Muchas gracias.
Maravilloso artículo 🔝. Y no solo porque se menciona mi Córdoba querida 🫶🏽
jeje ¡gracias!
Aquí en Crevillent (y Alicante provincia de cara al sur) ya sabes que tocaría: Lo que hemos tenido siempre, campos de tierra con algún pedrusco por enmedio :)
Ya te digo. En el equipo del colegio jugábamos en tierra. Pocos equipos tenían césped artificial y daba gusto jugar en su campo. Normalmente perdíamos porque no estábamos acostumbrados (o quizás simplemente eran mejores). Justo un año después de terminar el colegio, cambiaron nuestro campo a césped... Mal "timing", pero supongo que nos alegramos por los que venían detrás...
Sasto
Es una visión muy interesante. Siendo sincero, no me imagino a Vini Jr corriendo entre huecos y grietas, 😂 pero eso es lo atractivo del concepto. Creo que, aplicado a otras áreas de la vida, es una idea genial. Saludos.
Gracias, Pedro. Como dices, más allá de la anécdota, lo interesante es pensar en qué ambitos de nuestras vidas podemos aplicar esa mirada que nos permita celebrar las arrugas en lugar de plancharlas.
Esto me hizo recordar como se quejan los equipos Latinos cuando les toca jugar en Bolivia porque tienen el estadio a una elevacion superior. Esta en favor a Bolivia que ya estan acostumbrados. Y asi se quejan Cuando vienen a jugar en venezuela que hay mucho calor!
Gracias por estos ejemplos, Sandra. Me parece muy interesante cómo el clima y la geografía forman parte del deporte, igual que de la vida. En mi caso, durante los últimos años he tenido que acostumbrarme a jugar con el frío de Boston. Al principio me parecía impensable. Nueve años después, me parece lo más normal del mundo. Creo que exponernos a este tipo de cambios es enriquecedor.
What we get, Francisco, is "a level playing field" - e.g. a pitch which does not overtly favour one side or the other. Sports pitches are a prescribed size (within certain tolerances) as are the height / width of the goals, the distance from penalty spot to goal, etc. Having a unique playing surface or one that favours the home side should not be the home side's 12th man.
Thanks, Paul. I’m using an artistic intervention to open a broader question in a light, accessible way. It’s not meant to be taken literally, but as an invitation to reflect on how the modern world tends to smooth out irregularities and standardize environments. Sport just happens to be a clear and visible metaphor.
Pocas veces un post me hace sonreír. Este es uno de esos casos.
También tengo una serie de posts sobre las implicacials sociales del deporte. Si te interesa leer alguno, aquí está el último que publiqué hace unas semanas. Me encantaría oír tu opinión:
https://writerbytechnicality.substack.com/p/la-brecha-nortesur-en-el-deporte?utm_campaign=post-expanded-share&utm_medium=web
Gracias por compartir el artículo, Ramiro. Me has descubierto todo un tema en el que nunca había pensado. Muy interesante cómo esa necesidad de alinear el calendario a nivel global entra en conflicto con las realidades del clima local. Un ejemplo más de las consecuencias que tiene esa tendencia moderna a ignorar las particularidades de cada contexto. Gracias de nuevo.
Gracias Francisco. Totalmente de acuerdo. Y ni hablar de como en el deporte se ven reflejadas las anomalías y desigualdades de nuestro sistema económico global y las incongruencias sociales que acarrean.
Siempre un placer leerte!
Totalmente, Ramiro. Un placer y muchas gracias de nuevo por tus acertados comentarios.
“…obsesionados por reducir la incertidumbre” da par largo el tema. Me divirtió mucho el articulo, muy original aparte.
Muchas gracias, Eugenio. Me alegra que te divirtiera. Creo que el objetivo de este tipo de intervenciones es hacernos reflexionar de una manera desenfada.
No me cambies el FUTBOL!. Es mi amor, y pasados los 70, lo sigo jugando. Por favor déjalo como está, que ya lo desvirtuaron mucho.
Creo que no tienes de qué preocuparte. El fútbol que tú y yo jugamos no cambiará demasiado. Ni siquiera el de las categorías profesionales inferiores. Ahí no hay millones de personas mirando, así que a seguir disfrutando.
Fantástica muestra del poder enriquecedor de la pluralidad. Magnífico post, nene (con cariño). Vale para todo, ciencia, política, desarrollo tecnológico... España es un país GRANDE, gracias a su diversidad, de lenguas, de aptitudes, de costumbres, de ideologías, de paisajes, de climas... Viajar al otro lado del mundo y encontrarte con Galerías Preciados, desmerece el viaje. Lo bueno es ver en una misma cancha, lo que no imaginabas ver en tu vida, en el mismo sitio, a la misma hora.
Si evolucionamos por ahí, se hará real el sueño de Spielberg en su Hook, el Capitán Garfio: "Vivir sí que será una fantástica aventura". Ojalá.
Gracias :) Esa era justo la idea: usar el fútbol como excusa para hablar de algo mucho más amplio.
Paradójicamente, cuanto más fácil es conectar con otros lugares y personas, más tendemos a cerrarnos hacia adentro, reforzar identidades rígidas, definir lo “nuestro” con líneas cada vez más gruesas. Supongo que esta conexión selectiva nos tranquiliza tanto como nos limita. Cuando solo buscamos confirmar lo que ya sabemos, el mundo se nos presenta plano.
¡Qué buenos recuerdos esa referencia a Spielberg!
Francisco, me gustó mucho esa imagen final de planchar el mundo o celebrar sus arrugas, resume muy bien lo que acompaña todo el texto.
Cuando intentamos eliminar el contexto para que todo funcione igual en cualquier sitio, ganamos control pero también perdemos parte de lo que hacía especial la experiencia. Sin embargo, cuando el entorno entra en el juego aparece algo más vivo, adaptación, sorpresa, incluso un poco de caos.
Ese ejemplo del fútbol en los pólderes lo ilustra muy bien, de repente el terreno deja de ser un problema que hay que corregir y pasa a ser parte del propio juego y eso abre una idea interesante que va mucho más allá del deporte, quizá muchas veces la innovación no está en dominar el entorno, sino en aprender a jugar con él.