Sí, estoy de acuerdo en convertir la edificación en un juego de Lego o Meccano.
La realidad es que no estamos tan lejos. Al final, todo vuelve a casi su forma, casi su sitio y casi su composición. Si se hiciera un balance de materia al Planeta Tierra, salvo la basura espacial, todo permanece aquí. Antes o después, vuelve el cemento armado de los edificios a ser caolin, caliza, mineral de hierro y agua, vuelve a ser montaña. También los vegetales que ingerimos vuelven a nacer, cuando las hojas del naranjo inhalan nuestro aliento y lo convierten en nuevas naranjas...
Si la cumbre del valor no estuviera ocupada por el capital, todos los cambios se harían con lógica, por ejemplo empleando materiales y personal autóctono.
Es posible, pero para llegar ahí habremos de cambiar primero esa ESCALA DE VALORES.
Me gusta mucho la imagen del Lego o del Meccano. Ayuda a entender que desmontar no tiene que ver tanto con deshacer como con reorganizar.
También es cierto que en términos físicos casi todo permanece en el planeta. La materia se transforma y, con el tiempo suficiente, vuelve a integrarse en otros ciclos. El desafío en este sentido es quizás la velocidad de actuación: mientras que la naturaleza trabaja en siglos, nosotros lo hacemos en años.
Me interesa especialmente esa afirmación de que el 50% de los residuos sólidos del planeta vienen de la construcción y demolición de edificios. Me consta que la estrategia en Europa y Norteamérica (o Japón) es muy distinta. En Europa, los edificios se construyen con materiales duraderos porque, en principio, se asume que se seguirán utilizando décadas o siglos, mientras que en Estados Unidos se usan otros materiales porque se suele asumir la temporalidad del edificio.
Con eso en mente, ¿hay datos sobre con cuál de las dos estrategias se generan menos residuos? ¿O esto es irrelevante?
Es una gran pregunta y observación, Miguel. No hay una respuesta clara, al menos que yo conozca, ya que depende de muchos factores que varían según la región.
Por un lado, apostar por la durabilidad tiene sentido. Si un edificio dura 100 años en lugar de 30, generamos menos residuos. El problema surge cuando no se cumplen esas previsiones y el edificio debe demolerse antes de tiempo porque no es lo suficientemente flexible para adaptarse a nuevas necesidades, lo cual es bastante común. Si no me equivoco, a día de hoy el número de edificios demolidos en la Unión Europea es unas 5 veces mayor que el número de edificios rehabilitados. Cuando se trata de estructuras de hormigón, muy habituales en España y el sur de Europa, el impacto medioambiental es muy alto.
En ese sentido, como dices, utilizar materiales más ligeros, como estructuras de madera, que son más fáciles de reciclar (en el peor de los casos) o reutilizar (en el mejor), puede marcar la diferencia. Sin embargo, el porcentaje de esa madera que realmente se recicla o reutiliza varía mucho de una región a otra, y ese dato sería clave para responder a tu pregunta…
En general, parece claro que reducir el uso de estructuras de hormigón armado es una de las estrategias que más nos ayudaría a reducir la generación de residuos, pero echaré un ojo a ver si encuentro estudios que den una respuesta más precisa a la pregunta que planteas.
Pienso que la clave, como comentas, pasa por un cambio cultural. Llevamos muchísimo tiempo anclados en la cultura del "usar y tirar" de una forma peligrosísima; no solo por dejadez (que también en muchos casos) sino, en mi opinión, porque ese derroche nos coloca en el centro: lo hacemos porque podemos. Incide en la reafirmación de nuestra superioridad. Tenemos el ego demasiado inflado para mirar a nuestro alrededor con humildad y aprender de la naturaleza
Coincido en que el aspecto cultural es fundamental en todo esto. Probablemente también lo más difícil de transformar, ya que la inercia es enorme. La pandemia fue un gran ejemplo. Durante un tiempo parecía que todo estaba en revisión pero en cuanto encontramos una solución, volvimos a la normalidad como si nada hubiera ocurrido.
Precioso el edificio. Unos arquitectos del programa de investigación en co-construcción del conocimiento dependiente del CONICET, desarrolló y diseñaron algo similar en la ciudad de Bariloche, utilizando la madera de coníferas exóticas del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Curiosa la representación en forma de dónut pese a que no estoy de acuerdo con esa representación. La forma de dónut puede hacer pensar que las cosas que quedan dentro y fuera son antagónicas y tú mismo en el post señalas que en la actualidad se están cumpliendo ambas a la vez. No solo no son antagónicas, si no que están interconectadas y se retroalimentan.
Me resulta interesante la masa del dónut, esa especie de "zona de habitabilidad" como se define en la búsqueda de planetas que pueden albergar agua en estado líquido. Esa masa del dónut de alguna manera enlaza con un post anterior tuyo, es como si fuese lo que nos permite ser hegemónicos sin matar nuestro entorno.
Por último, y ya como duda, ¿la Incubadora de la Universidad de Macquarie la han hecho desmontable porque pretenden cambiarla de sitio? O es solo una posible respuesta a cómo reciclar un edificio.
Estoy de acuerdo en que la representación en forma de dónut tiene virtudes pero también limitaciones. Puede dar la impresión de que lo que queda dentro y fuera son realidades opuestas, cuando en realidad ambos límites pueden desbordarse al mismo tiempo y están interconectados de forma mucho más compleja. Aun así, me parece una visualización útil para comunicar la idea, aunque eso implique simplificar.
En cuanto al edificio, sí, se diseñó desmontable porque la universidad tiene previsto cambiarlo de ubicación en los próximos años y no querían tener que construir un edificio distinto. De este modo, pueden desmontarlo y volverlo a montar.
Lo interesante es que eso obliga al edificio a ser capaz de responder a un nuevo contexto: orientación, soleamiento, vientos, vistas... El reto es encontrar el equilibrio entre responder a una ubicación específica y poder ser transportado a otro lugar.
Excelente resumen de conceptos que me ayudaron a cambiar mi visión de la realidad (el árbol como exponente del carácter circular de la naturaleza, edificios como bancos de materiales, el equilibrio del donut) pero que a su vez me ha sorprendido por la mirada fresca que supone conectar árboles y edificios y retarnos a pensar en un urbanismo que lo aplique
No conocía que la construcción y demolición de edificios es responsable de la mitad de los residuos sólidos generados en todo el mundo. Pero tiene sentido. Un buen recordatorio del impacto que puede tener este sector. Y de que no basta con pensar en términos de emisiones, y que hay que introducir la perspectiva de recursos y residuos
Gracias, José María. A veces no necesitamos conceptos nuevos, sino conectar los que ya conocemos.
En cuanto a los residuos generados por la construcción y demolición de edificios, suele sorprender porque el debate público generalmente se centra en las emisiones. Sin embargo, si solo miramos el carbono y no hablamos de la generación de residuos, dejamos fuera una parte enorme del impacto del sector.
Efectivamente. Las emisiones están captando todo el protagonismo debido al cambio climático, pero la dinámica entre recursos y residuos tiene un impacto tan importante en el futuro de nuestros ecosistemas. Gracias una vez más por recordarlo
Sí, estoy de acuerdo en convertir la edificación en un juego de Lego o Meccano.
La realidad es que no estamos tan lejos. Al final, todo vuelve a casi su forma, casi su sitio y casi su composición. Si se hiciera un balance de materia al Planeta Tierra, salvo la basura espacial, todo permanece aquí. Antes o después, vuelve el cemento armado de los edificios a ser caolin, caliza, mineral de hierro y agua, vuelve a ser montaña. También los vegetales que ingerimos vuelven a nacer, cuando las hojas del naranjo inhalan nuestro aliento y lo convierten en nuevas naranjas...
Si la cumbre del valor no estuviera ocupada por el capital, todos los cambios se harían con lógica, por ejemplo empleando materiales y personal autóctono.
Es posible, pero para llegar ahí habremos de cambiar primero esa ESCALA DE VALORES.
Me gusta mucho la imagen del Lego o del Meccano. Ayuda a entender que desmontar no tiene que ver tanto con deshacer como con reorganizar.
También es cierto que en términos físicos casi todo permanece en el planeta. La materia se transforma y, con el tiempo suficiente, vuelve a integrarse en otros ciclos. El desafío en este sentido es quizás la velocidad de actuación: mientras que la naturaleza trabaja en siglos, nosotros lo hacemos en años.
Muy interesante el artículo de hoy.
Me interesa especialmente esa afirmación de que el 50% de los residuos sólidos del planeta vienen de la construcción y demolición de edificios. Me consta que la estrategia en Europa y Norteamérica (o Japón) es muy distinta. En Europa, los edificios se construyen con materiales duraderos porque, en principio, se asume que se seguirán utilizando décadas o siglos, mientras que en Estados Unidos se usan otros materiales porque se suele asumir la temporalidad del edificio.
Con eso en mente, ¿hay datos sobre con cuál de las dos estrategias se generan menos residuos? ¿O esto es irrelevante?
Es una gran pregunta y observación, Miguel. No hay una respuesta clara, al menos que yo conozca, ya que depende de muchos factores que varían según la región.
Por un lado, apostar por la durabilidad tiene sentido. Si un edificio dura 100 años en lugar de 30, generamos menos residuos. El problema surge cuando no se cumplen esas previsiones y el edificio debe demolerse antes de tiempo porque no es lo suficientemente flexible para adaptarse a nuevas necesidades, lo cual es bastante común. Si no me equivoco, a día de hoy el número de edificios demolidos en la Unión Europea es unas 5 veces mayor que el número de edificios rehabilitados. Cuando se trata de estructuras de hormigón, muy habituales en España y el sur de Europa, el impacto medioambiental es muy alto.
En ese sentido, como dices, utilizar materiales más ligeros, como estructuras de madera, que son más fáciles de reciclar (en el peor de los casos) o reutilizar (en el mejor), puede marcar la diferencia. Sin embargo, el porcentaje de esa madera que realmente se recicla o reutiliza varía mucho de una región a otra, y ese dato sería clave para responder a tu pregunta…
En general, parece claro que reducir el uso de estructuras de hormigón armado es una de las estrategias que más nos ayudaría a reducir la generación de residuos, pero echaré un ojo a ver si encuentro estudios que den una respuesta más precisa a la pregunta que planteas.
Muchas gracias, Francisco. Sin duda es un tema que confío en que cada vez sea más relevante para la sociedad.
Ya nos contarás si encuentras algo!
Pienso que la clave, como comentas, pasa por un cambio cultural. Llevamos muchísimo tiempo anclados en la cultura del "usar y tirar" de una forma peligrosísima; no solo por dejadez (que también en muchos casos) sino, en mi opinión, porque ese derroche nos coloca en el centro: lo hacemos porque podemos. Incide en la reafirmación de nuestra superioridad. Tenemos el ego demasiado inflado para mirar a nuestro alrededor con humildad y aprender de la naturaleza
Coincido en que el aspecto cultural es fundamental en todo esto. Probablemente también lo más difícil de transformar, ya que la inercia es enorme. La pandemia fue un gran ejemplo. Durante un tiempo parecía que todo estaba en revisión pero en cuanto encontramos una solución, volvimos a la normalidad como si nada hubiera ocurrido.
Precioso el edificio. Unos arquitectos del programa de investigación en co-construcción del conocimiento dependiente del CONICET, desarrolló y diseñaron algo similar en la ciudad de Bariloche, utilizando la madera de coníferas exóticas del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Qué bueno, le echaré un vistazo. Muchas gracias por compartirlo.
Curiosa la representación en forma de dónut pese a que no estoy de acuerdo con esa representación. La forma de dónut puede hacer pensar que las cosas que quedan dentro y fuera son antagónicas y tú mismo en el post señalas que en la actualidad se están cumpliendo ambas a la vez. No solo no son antagónicas, si no que están interconectadas y se retroalimentan.
Me resulta interesante la masa del dónut, esa especie de "zona de habitabilidad" como se define en la búsqueda de planetas que pueden albergar agua en estado líquido. Esa masa del dónut de alguna manera enlaza con un post anterior tuyo, es como si fuese lo que nos permite ser hegemónicos sin matar nuestro entorno.
Por último, y ya como duda, ¿la Incubadora de la Universidad de Macquarie la han hecho desmontable porque pretenden cambiarla de sitio? O es solo una posible respuesta a cómo reciclar un edificio.
Estoy de acuerdo en que la representación en forma de dónut tiene virtudes pero también limitaciones. Puede dar la impresión de que lo que queda dentro y fuera son realidades opuestas, cuando en realidad ambos límites pueden desbordarse al mismo tiempo y están interconectados de forma mucho más compleja. Aun así, me parece una visualización útil para comunicar la idea, aunque eso implique simplificar.
En cuanto al edificio, sí, se diseñó desmontable porque la universidad tiene previsto cambiarlo de ubicación en los próximos años y no querían tener que construir un edificio distinto. De este modo, pueden desmontarlo y volverlo a montar.
Lo interesante es que eso obliga al edificio a ser capaz de responder a un nuevo contexto: orientación, soleamiento, vientos, vistas... El reto es encontrar el equilibrio entre responder a una ubicación específica y poder ser transportado a otro lugar.
Muchas gracias por el comentario.
Excelente resumen de conceptos que me ayudaron a cambiar mi visión de la realidad (el árbol como exponente del carácter circular de la naturaleza, edificios como bancos de materiales, el equilibrio del donut) pero que a su vez me ha sorprendido por la mirada fresca que supone conectar árboles y edificios y retarnos a pensar en un urbanismo que lo aplique
No conocía que la construcción y demolición de edificios es responsable de la mitad de los residuos sólidos generados en todo el mundo. Pero tiene sentido. Un buen recordatorio del impacto que puede tener este sector. Y de que no basta con pensar en términos de emisiones, y que hay que introducir la perspectiva de recursos y residuos
Gracias, José María. A veces no necesitamos conceptos nuevos, sino conectar los que ya conocemos.
En cuanto a los residuos generados por la construcción y demolición de edificios, suele sorprender porque el debate público generalmente se centra en las emisiones. Sin embargo, si solo miramos el carbono y no hablamos de la generación de residuos, dejamos fuera una parte enorme del impacto del sector.
Efectivamente. Las emisiones están captando todo el protagonismo debido al cambio climático, pero la dinámica entre recursos y residuos tiene un impacto tan importante en el futuro de nuestros ecosistemas. Gracias una vez más por recordarlo