Transfórmalo
Un ejemplo de adaptación al cambio en Bruselas
Es una historia común en muchas ciudades europeas: edificios de oficinas de los años 60 que han caído en desuso, con instalaciones obsoletas, falta de demanda y una imagen de abandono. Lo habitual en estos casos es demoler y empezar de cero.
Pero en Bruselas ha ocurrido algo distinto. Una torre destinada a desaparecer se ha convertido en ejemplo de lo que significa reimaginar lo existente. La antigua estructura se transformó en The Cosmopolitan: un edificio de 156 viviendas en el centro de la ciudad, diseñado por &bogdan.
De símbolo de decadencia a referente de reutilización y adaptación al cambio.
La clave estuvo en conservar la estructura de hormigón de 16 plantas. Esto evitó miles de toneladas de residuos y el tráfico de centenares de camiones en el centro de la ciudad.
Además, la transformación no se limitó a salvar el esqueleto. Fíjate en esta maqueta, el volumen blanco:
Exacto: además de reutilizar la estructura, se añadieron tres pisos más sobre la base original. Esto permitió crear más viviendas sin ocupar más suelo.
¿Qué tipo de viviendas?
Diversidad y espacio exterior
El edificio ofrece desde estudios hasta apartamentos de dos y tres dormitorios. Esa mezcla permite que jóvenes, familias y mayores convivan en un mismo lugar. Bajo una estructura antigua, se construye una comunidad nueva.
Además, se decidió añadir nuevos balcones a todas las viviendas, apoyados en una estructura nueva junto a la fachada (también resaltada en blanco en la maqueta). Esto permite prolongar la vida hacia el exterior y combatir los problemas derivados de pasar demasiado tiempo en espacios interiores.
Como ves en la foto, esos balcones incluyen paneles móviles perforados que pueden moverse en función del momento del día y del año. Esto permite controlar la incidencia del sol y del viento. Además de mejorar el confort, este juego de sombras ha convertido la torre en un nuevo hito en el skyline de Bruselas.
Además, al aprovechar un edificio pensado para oficinas, cada vivienda disfruta de techos altos, de más de tres metros, algo poco común en viviendas nuevas en pleno centro de ciudad.
Y es que, en definitiva, nuestra obsesión por lo nuevo nos hace olvidar el valor de lo que ya tenemos.
¿Podemos combatir esta inercia moderna?
Construir menos
El edificio más sostenible es el que decidimos que no hace falta, y el segundo el que ya tenemos. Por eso, en muchos lugares deberíamos poner el acento en gestionar de forma inteligente lo existente antes que en producir más.
El diseño por reducción se basa en esta lógica: construir menos y sacar partido de lo que ya hemos construido. Esto ayuda a reducir la huella de carbono asociada tanto con materiales como con procesos constructivos. Y es que reutilizar y adaptar edificios suele ser más efectivo para cumplir los objetivos medioambientales que levantar otros nuevos, por muy eficientes y verdes que estos sean (o pretendan ser).
Sin embargo, hoy en la Unión Europea se demuelen cinco veces más edificios de los que se rehabilitan. Es decir, tenemos un amplio margen de mejora.
Por eso pienso que el impacto de este tipo de proyectos va más allá de su entorno inmediato.
Proyectos faro
Proyectos como The Cosmopolitan funcionan como un faro: muestran el camino y animan a otros a seguirlo. Una vez alguien prueba que es posible, el resto pierde el miedo a intentarlo. Y si se ofrecen facilidades, se produce un efecto contagio.
Así, la conversión de oficinas en viviendas tiene un potencial enorme para sumar miles de hogares en el corazón de las ciudades, donde ya existen servicios e infraestructuras y dependemos menos del coche.
Reordenar lo existente en lugar de añadir tiene cada vez más sentido.
Reimaginar y transformar en lugar de empezar de cero.
Siguiendo el mantra de la arquitecta Anne Lacaton:
“No demuelas nunca. Transforma siempre.”
PD1. En unos meses publico el libro en el que hablo de este y otros proyectos. Hace poco hice una encuesta sobre el título. Mucha gente me escribió para dar su opinión, y había de todo… Unos preferían el corto. Otros el largo. Otros ninguno. Otros decían que lo importante era que fuera fácil de recordar. “Necesitas un concepto que te identifique”. Otros que fuera emotivo. Los de marketing que pensara en el SEO. Otros que cuanto más sencillo. Que cuanto más poético. Que cuanto más específico. Que nada de eso.
Después de darle ciento ochenta y seis vueltas,
el título del libro es…
Cómo hacer hielo en el desierto
Con el subtítulo:
Cómo hacer hielo en el desierto.
Arquitecturas para recuperar nuestra salud y la del planeta
Gracias a todos por las opiniones.
Ahora estamos con la portada. En cuanto la tengamos, la compartiré por aquí.
PD2. Si te ha gustado la historia de The Cosmopolitan, no lo guardes en secreto: dale al ❤️, suscríbete y compártelo con algún amigo.







"El edificio más sostenible es el que decidimos que no hace falta, y el segundo el que ya tenemos" Amén.
Respecto al título del libro, genial!
Tengo un libro de Lacaton & Vassal en el que vienen varios proyectos de este tipo. Me parece muy interesante este tipo de intervenciones.